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miércoles, 12 de junio de 2013

Día 58: Sigo de baja

MARTES 11 DE JUNIO DE 2013:

     El último día que tuve cólicos fue el pasado viernes 7 de junio. Y así acudí a mi médico de cabecera. Le pedí otra medicación, ni el enantyum ni el ibuprofeno me han ayudado con los dolores  que sentía todos y cada uno de los días desde hacía unas tres semanas aproximadamente. Así que me recomendó buscapina (creo que ya lo había usado hace tiempo). Tenía un compromiso nada más salir del médico, pero el dolor era insoportable, así que volví a mi casa, me tomé una pastilla y no recuerdo si a la media hora aproximadamente, el dolor desapareció... hasta hoy martes 11 de junio. No sé si ha sido casualidad, el caso es que todas las semanas me dolía algo nuevo, y desde el viernes 7, ¡no tengo cólicos!
     El pasado miércoles tuve cita en la Mutua, después de una hora esperando, al ver que aún seguía de baja, me dieron nueva cita para finales de este mes: "Ya no hará falta, el lunes pediré el alta".- Les he estado diciendo a todos muy convencida. Y es que me siento mal por estar tanto tiempo de baja. Me remuerde la conciencia y no he hecho nada. De los días que he estado de baja, el 97% me he quedado en casa, porque siento como si no me lo mereciera.
     El martes volví al psiquiatra particular, otros 60 eurazos (tiré de tarjeta, claro). Le dije que dormía peor y menos, entre unas 4 ó 5 horas diarias. Así que me aumentó la dosis. El jueves tuve que ir al psiquiatra de la Seguridad Social, yo no estaba muy convencida, Pilar (con quien hablé ayer y le comenté mi decisión de no seguir yendo al psiquiatra que me recomendó) me dijo que el día que fue a la Seguridad Social no le convenció el ambiente, parecían estar todos locos allí. Yo eso no lo vi. Realmente estaba muy nerviosa. Llegué algo más temprano de mi hora y me tocó esperar, pero allí no había nadie gritando, además, ahora sé que el psiquiatra no es para locos... sino es quien ante una depresión (como es mi caso), me propone una medicación. Y el psicólogo es quien habla conmigo.
     Una psicóloga habló conmigo largo y tendido. En ese mismo momento, sin cita, quiso que su compañera, una psiquiatra, verificara la medicación del psiquiatra privado (por entonces yo estaba convencidísima de seguir con este señor). Pero mi percepción cambió. Tengo pendiente la llamada a este psiquiatra para decirle que no voy a volver. En la Seguridad Social me han escuchado y aunque en el privado insistiera que lo mío era sólo "químico" y no terapia, yo no estaba conforme. Yo necesito que alguien me escuche y me ayude a ganar autoestima, y creo que aquí lo voy a conseguir, charlando y con pastillas, por lo que veo.
     Ni la psiquiatra ni la psicólogo le dieron importancia a mi operación, es decir, tengo 37 años, no tengo hijos y me han quitado el útero, pero en ningún momento les indiqué mi estado de ánimo al respecto... supongo que lo más importante es conseguir quererme, que estoy así desde mi infancia, según el psiquiatra privado (antes yo era peor).
     El Supradyn ha dejado de hacer efecto, la psiquiatra de la Seguridad Social me ha quitado toda la medicación que tenía y me ha puesto sólo dos. Un antidepresivo por la mañana y otro para la ansiedad por la noche: Dormodor, me la debo tomar una hora antes de dormir (¿pero cómo saber cuándo quiero irme a dormir?). Otro interrogante, según el prospecto, debo procurar dormir 7 horas... eso es casi imposible para mí. Hace unos minutos que tomé una cápsula y ya se me están cerrando los ojos. Es la una y media de la madrugada del miércoles. Como decía, el multivitamínico ya no cumple su función, al menos la que yo creía. Cuando comencé a tomar los antidepresivos a principios de este año, al mediodía siempre estaba con sueño. Hace unos meses me compré un bote y dejé de dormir, me sentía despierta, pero ahora con esta nueva medicación, no hay mediodía que no visite la cama... y eso me da mucha rabia, sobre todo porque me acabo de comprar un kit de ¡90 pastillas!.
     Seguramente el próximo lunes volveré al trabajo, lo peor es que tendré que coger peso sí o sí, y eso no lo puedo evitar, tendré que buscar alguna alternativa.

viernes, 31 de mayo de 2013

Día 46: Siguen los cólicos

JUEVES 30 DE MAYO DE 2013:

     ¡No puedo más! ¡No consigo quitarme los cólicos ni con ibuprofeno ni con Enantyum Me dice el ginecólogo que es un dolor normal por la herida interna, que nada tiene que ver con los cólicos que tenía con la regla, ¡pero estos son los mismos dolores! ¡Los sufrí durante más de 20 años! Consigo diferenciar los gases de los cólicos, ya que sufro de ambos, y no tienen nada que ver. 
     ¡Dos semanas con dolores todos los días durante todo el día! Algunas horas me viene más fuerte, pero es bastante incómodo. Sigo decepcionada, supongo que tendré que seguir esperando. Son varios niveles de dolor. En estos momentos, que son las 2 y media de la madrugada del jueves, son muy leves (como un suave ronroneo). Hace unas horas fue algo más fuerte (como si se me estuvieran revolviendo las tripas, pero no son gases), tanto, que fui corriendo al baño... Al mediodía consiguió que "taconeara" (como si alguien me estuviera martillando el estómago). Y esta mañana comenzaban los dolores (como un dolor de cabeza que va aumentando). Afortunadamente no ha sido tanto como para endemoniarme.
     Ya consigo dormir boca abajo, y vaya si lo hago, ¡todas las noches! De lado también y sin ningún dolor. Me acuesto en la cama (sigo durmiendo en la azotea) como si nada. Eso sí, las escaleras las bajo con ambas piernas en cada escalón (en pocas ocasiones lo hago de forma normal). No me atrevo a levantar peso (más de 5 kilos), no vaya a ser que me dé una hernia como me dijo el ginecólogo.
     Finalmente me he acostumbrado al aceite de rosa mosqueta de Mercadona. Al principio prefería la crema, pero aquella es mucho más manejable, aunque pringosa. Pero al ser más suave y menos consistente que la crema, consigo aplicarla a la herida casi sin dolor (es muy leve, la rozadura es inevitable). La zona de mi estómago está más sensible, y aún no me he atrevido a cerrarme los pantalones vaqueros (única prenda que utilizo, aparte del pijama en casa, obviamente). Incluso la herida está algo más atenuada (los puntos que agarraban las grapas, porque la sonrisa de la herida se nota mucho). Es un verdadero suplicio cuando tengo que salir a la calle, así que la mayoría de mis días de baja, me quedo en casa durante todo el día (tampoco hay mucha diferencia cuando no trabajo).
     El 24 de mayo tuve cita con mi médico de cabecera, me ha dado cita para el próximo 7 de junio, sigo de baja. El 6 tengo psicólogo. Ya recuerdo qué tipo de depresión me dijo el psiquiatra hace un mes: depresión endógena (cumplo en un 99% con los síntomas basándome en esta página). Afortunadamente se trata de mi falta de autoestima, y digo afortunadamente, porque no es trastorno bipolar ni esquizofrenia o cualquier otra depresión mucho más grave... únicamente, que no me quiero y tengo que aprender a quererme y creerme. Curiosamente, la histerectomía no forma parte de mi depresión (sobre todo porque ni tengo hijos ni los voy a poder tener, al menos desde mi vientre).
     Salvo los cólicos y que me subo por las paredes porque no puedo hacer trabajos forzosos, lo demás va bien. Ya consigo estornudar, toser y reírme sin que me duela.
     El viernes pasado llamé a Pilar y me dijo que estaba mucho mejor de su rodilla. De María no sé nada...

   ...

     Aún me duele el dedo gordo del pie cuando hago algún movimiento brusco sin querer. En cuanto al moretón, se ha atenuado.

jueves, 23 de mayo de 2013

Día 36: ¿Dolores menstruales con la histerectomía hecha?

LUNES 20 DE MAYO DE 2013:

     Hoy tenía cita con el ginecólogo de la Seguridad Social (el mismo que me operó y que también dispone de consulta propia). Tocaba revisión después de un mes tras la operación.
     8:45 horas de la mañana. No entro puntual, la señora de las 8:30 aún no ha sido avisada y son las nueve menos cuarto pasadas.
     Me llama la enfermera. Lo que tiene el ginecólogo de amable, lo tiene aquella de antipática. Le habré visto unas 3 ó 4 veces desde que estoy yendo a este ginecólogo y siempre está igual de amargada, dando contestación, ya no malas, sino cínicas, que eso, molesta más... como tratando de tonta a una. Y es así para todas. Así que no consigo relajarme cuando le veo en la consulta, ni siquiera viendo al ginecólogo, que es todo sonrisa y tranquilidad. Tengo muchas preguntas para hacerle desde que me operé, pero de reojo veo a esa mujer y me pongo más nerviosa...
     Tras leer mi biopsia, me explica que sólo aparece lo que ya puso en el alta, no hay ningún problemaTengo que desnudarme de cintura para abajo. El ginecólogo me introduce algo por la vagina para ver cómo está la herida por dentro. "Tengo muchas preguntas que hacerle. No sé si puedo..." - le digo con timidez mientras estoy tumbada en una camilla con las piernas completamente abierta, su cara en mi vagina y las bragas tipo faja en mis manos... "Claro, adelante".
  • "La semana pasada, durante los últimos cinco días aproximadamente, he tenido los cólicos propios de la regla..."
  • "Eso es imposible".- Me decía con mucha parsimonia sin dejarme terminar.
  • "Le juro que eran los mismos dolores".- Le prometía al médico recordando los más de 20 años sufriendo cólicos menstruales (dismenorrea, como me dijo un médico hace años).
  • "Escúchame. No puede ser si no tienes útero. Son los dolores de la herida que tienes dentro".- Me intenta explicar con mucha tranquilidad, algo que yo misma me he dicho.
  • "Qué casualidad que me duela sólo unos días y justo cuando supuestamente voy a caer mala. No he tenido estos cólicos tan fuertes desde la operación, sólo la semana pasada".- No sé cómo convencerle que conozco mis dolores... Me siento impotente. "Van a seguir estos dolores?".
  • "Por lo menos mes y medio o dos. Tienes que esperar a que cure. Y no coger peso porque puede darte una hernia".- Se levanta y me pide que me vista.
  • "Pues eso va a ser difícil en mi trabajo".
  • "Pues tendrás que estar, como mínimo, 40 días de baja".
     Muchas de las preguntas que quería hacerle se me han olvidado de lo nerviosa que me pone la presencia de la enfermera (¡maldito sea mi poca personalidad!). Sigo insistiendo en los dolores, quiero que se le quede claro qué dolores son los que me dio la semana pasada, los mismos que cuando tenía la regla. Erre que erre ambos, me doy por vencida... me receta otro antibiótico (Enantyum) diferente al ibuprofeno. Cuando me estoy yendo, le indico que el acné (que nunca tuve en mi adolescencia, sino hace unos años), lo sigo teniendo. "Claro, conservas un óvulo".- Me aclara algo que ya sé...
     Y es que el sábado no fue un buen día de cólicos. Comenzaron por la mañana, ya me habían empezado el día anterior, me tomé unos cuantos ibuprofenos y se iba calmando (que no quitando) el dolor. El sábado ocurrió lo mismo. Los dolores, desde por la mañana. Como siempre, aguanté, aguanté tanto hasta las 8 de la tarde, cuando me tomé la medicina. A las 9 me tomé otra porque no se me quitaban los dolores... A las 12 me tumbé en el sofá de la azotea, retorciéndome de dolor, como si la niña del exorcista se tratara. No conseguía calmarme, ¡eran los malditos dolores de la regla! Lloraba en silencio porque mi hermana estaba con amigos. Di golpes, tiré todo lo que me rodeaba en el sofá, me lastimé los pies... había dejado de dolerme la herida y el golpe de la caída. Me di cuenta después, porque cuando me retorcía, pude hacer todos los movimientos que no puedo hacer desde que me operaron y me caí hace unos días al cruzarme uno de mis perros por mi camino.
     Acababan de anunciar que Dinamarca es la ganadora de Eurovisión. Mi hermana me llama, yo no le contesto. ¡No puedo! Así que sube y me ve llorando en el sofá mientras me retuerzo. Me hace preguntas (me ha visto así varias veces), pero yo no le puedo contestar, sólo lo hago con la cabeza. Me dice que tiene que acompañar a una amiga suya a su casa. Que si necesito algo. Le digo que no. Mantengo mis ojos cerrados durante todo ese tiempo...
     ¡No puedo con el dolor! ¡Estoy histérica! Me he tomado medicina para calmar y el dolor no me da tregua... Mi hermana se va y yo me dirijo a la cocina a tomar otro ibuprofeno. ¡Estoy tremendamente desesperada! Sé que hago mal, han pasado sólo tres horas.
     Mi padre llega a casa al poco rato. Y lo primero que hace es gritar nuestros nombres. Nadie le contesta y sube a la azotea. Allí me ve tirada en el sofá retorciéndome de dolor y gritando en silencio (no me esperaba que subiera). Se pone muy nervioso (pienso que exagera demasiado). Se enfada con mi hermana porque piensa que ella ha debido preocuparse más por mí antes de salir... pero yo no estoy atenta a lo que me está comentando. Sí le oigo escribiendo en el whatsapp. Mientras tanto, me dice llamar a una ambulancia o llevarme a urgencias... sigo con los ojos cerrados y llorando mientras doy algunos golpes con mis pies... me vuelvo a hacer daño.
     Poco a poco se va relajando el dolor, pero no se quita, y entonces puedo hablar tranquilamente con mi padre:

  • "Es que yo nunca te he visto así".- Me dice nervioso. 
  • "¡Claro que sí, cuando yo era un adolescente, y junto con mi hermano, decíais que yo exageraba!". 
  • "¡Te decía llamar a la ambulancia o llevarte a urgencias, pero si no me contestas, no te puedo ayudar!". 
  • "Si me estoy retorciendo de dolor y llorando, no me apetece decir nada, además, te decía que no con la cabeza". 
  • "Estoy muy enfadado con tu hermana. ¡Dejarte aquí cuando hay que cuidar de ti".
  • "¡No digas tonterías! Esto lo tengo todos los meses, no es ninguna novedad. La chiquilla me preguntó si necesitaba algo". 
  • "Ella no tiene que preguntar, si te ve así, no tiene por qué salir. Cuando venga le voy a llamar la atención".
  • "Papá, te lo pido por favor, no le fastidies el día, hoy ha hecho una fiesta y estaba feliz, no se lo fastidies... ¡por favor!".
  • "Ella tiene que tener unas responsabilidades. Y no se hace cargo".
  • "Eso, en parte, es culpa tuya. Tú eres su padre y le has permitido muchas cosas. Además, no es justo, ella es muy buena niña".
     Intento convencerle para que no le llame la atención, en un momento dado, mi hermana regresa y se une a nosotros. Mi padre no le dice nada y yo estoy más relajada, pero sigo tirada en el sofá. Nos quedamos solas y le pregunto a mi hermana si papá le ha llamado la atención. "Sí, pero yo ya te he visto muchas veces así y no sé qué hacer. Si estuviera en mis manos te ayudaría". "Supongo que te ha llamado la atención por whatsapp. No le hagas caso".- Le aconsejo esto último cuando me confirma mis sospechas. Comienza a dolerme la cabeza y los ojos me pican bastante...
     ...
     Al salir del ginecólogo, rápidamente me voy a comprar ese nuevo antibiótico. Voy a una segunda farmacia y al salir de allí, cruzo la carretera a sabiendas que los coches, a mi izquierda, están a lo lejos, parados detrás de un semáforo en rojo, pero no soy consciente de que a mi derecha hay un carril bus por el que en ese momento me avisa un conductor. Ante el susto, me doblo el dedo gordo de mi pie derecho al tropezarme con el separador de la vía. Después de pedir perdón al chófer con un "mea culpa" y saliendo de allí como alma que lleva el diablo, comienzo a cojear. Aquello duele bastante. A miércoles 22, el dedo gordo se me ha llenado de moradura, sin olvidarme del día que mi perro me hizo caer, que por alguna extraña razón, el moretón es más grande y lila...




viernes, 17 de mayo de 2013

Día 32: Cólicos y sorpresas

JUEVES 16 DE MAYO DE 2013:

     Escribo esto a las 3:17 horas de la madrugada. Sólo hace un momento, he recordado que mañana (hoy) viernes tenía cita con mi médico de cabecera para que me diera la baja/alta (no sé qué tocaba hoy, no obstante, yo hubiera pedido hoy el alta), y acabo de mirar en internet para confirmar la hora porque no la recordaba, y resulta que me la han cambiado para ¡el día 20!, de lo cual yo no tenía constancia. Así que he llamado al 24 horas y efectivamente lo tengo para el lunes (sé que tengo ginecólogo, pero no médico de cabecera). Lo que querido poner para mañana y el sistema ya no me deja, la única hora del lunes no me da margen para ir del ginecólogo hasta el ambulatorio, y la ¡siguiente cita sólo la puedo elegir para el jueves! ¿Cómo le digo a mis jefes que hasta el jueves sigo de baja? Se me cae la cara de vergüenza. ¡Ya tenía pensado ir a trabajar los fines de semana y en mis horas libres, para poder recuperar estos más de 30 días de baja!
     Hoy los cólicos han sido tan fuertes como cuando tenía la menstruación. Comenzaron a eso de las 12, pero yo pensé, si ya no tengo los miomas ni voy a tener la regla, cómo es posible que tenga cólicos... así que me dejé llevar. Entre mi hermana y yo hicimos el almuerzo, pero los dolores iban en aumento. A las dos de la tarde me tomé un ibuprofeno (que me calma) y comenzamos a hacer la comida. Aquello iba en aumento, empecé a llorar de los dolores y a encorvarme cada vez más. Me retorcía frente a la vitro, limpiaba la sartén mientras me retorcía de dolor. Mi hermana me pedia continuamente que me fuera, pero yo quería seguir allí. Logré sentarme y me agarré el estómago mientras 'taconeaba' impulsivamente llorando por los dolores: "¡Esto no! ¡Esto no! ¿Para qué he pasado la maldita operación? Si lo llego a saber no me hago nada?".- Maldigo ese momento en alto. Además, me duele horrores el brazo derecho tras la caída del miércoles. ¡Pero prefiero este diez mil veces a los cólicos! Sólo pienso en preguntarle el lunes al ginecólogo... Mi hermana y yo avanzamos la comida como podemos. Ya son las 3 de la tarde y aún no está terminado el almuerzo. Los dolores me han dado tregua... Paso toda la tarde sin necesidad de tomarme otro antiinflamatorio como antes.
     'Per se' la herida no me duele, a no ser que me roce con ella. Un simple gesto con mi mano o apoyarme en algo, me escuece. Me duele la espalda, de tanto arquearme hacia adelante, resumamos: de la insolación del domingo aún me escuecen los hombros, el golpe en el brazo derecho de la caída del miércoles, la mano izquierda abierta del mismo tropiezo, los cólicos y los roces en la herida. A pesar de todo, estoy bien, son nimiedades si me comparo (algo que odio) con gente que está peor que yo (niños en hospitales, enfermos terminales, etc.). ¡Estoy como una rosa! No tengo derecho a quejarme. Pero reconozco que estoy asustada por el tema del trabajo... por mi vuelta...

jueves, 16 de mayo de 2013

Día 31: Accidentes domésticos, los más comunes

MIÉRCOLES 15 DE MAYO DE 2013:

     Son las 23:30 y hace unos minutos que ha empezado a dolerme de nuevo el estómago. Pero no tan fuerte como ayer, que unos minutos más tarde tras tomarme el antiinflamatorio, se me quitó.
     Ayer me asusté... cuando me iba a la cama, me acordé de cerrar la comida de los perros, y cuando volvía uno de ellos se me cruzó y caí de bruces al suelo, en la misma azotea, donde mis tres perros hacen sus necesidades... Di un grito ahogado, sólo me acordé de mi herida. Una vez en el suelo, la hembra se quedó a mi lado y quien me hizo caer (mi favorito, todo hay que decirlo), se escondió en su caseta (probecito). Yo estaba aún tumbada en el suelo llorando, no sólo del dolor en la rodilla, sino más bien por el susto que me había dado, cuando mi padre apareció asustado, preguntándome qué me había ocurrido. Yo pensé: "Me gusta tumbarme de noche en un suelo meado y cagado todos los días mientras me lanzo por un cante jondo".- Reflexioné y le expliqué que uno de los perros me había hecho una 'zancadilla'. Miramos hacia la caseta y lo vimos de pie, dentro, moviendo la cola mientras él no nos quitaba ojo. La perra seguía a mi lado y me hacía mimos (me conquistó). Mi zapato izquierdo cubría mi pie de un líquido [sospechoso] que recorría una parte importante de la azotea, y mi padre había retirado un trozo de caca que casi rozaba mi espalda. Esta fue la coña del día...
     En el fragor de la situación, mi padre, visiblemente asustado, sobre todo porque el día anterior a su cumpleaños y fiesta sorpresa, esto es, el domingo pasado, se cayó saliendo de la ducha y se dio un buen golpe en la mano izquierda (afortunadamente para él, es diestro), que a fecha de hoy, el moretón le llega desde el codo hasta la muñeca, y la mano la tiene como una muñeca pepona, o como una de las Tres Gracias de Rubens (o las tres juntas, me atrevería a decir). Aparte del corte en la planta del pie... fue una buena caída... la de él, digo.
     Tras explicarle lo que había sucedido, lo segundo fue decirle que la 'herida no había sufrido', pero me dolía mucho la rodilla derecha (seguramente me saldría una equimosis, por eso de no repetir moretón, ¡vaya! lo he hecho) y algo la mano izquierda (justo la que hace unos años me rompí el hueso de la muñeca, y tuve que cargar, durante 3 meses, una escayola, que bien merece su propio blog por lo que pasé, pero eso, es agua pasada). Lo tercero, fue por su parte...: "Estaba en el baño y oí tu grito, he salido tal como estaba, con los pantalones bajado y el culo sin..." (prefiero obviar el comentario escatológico). Qué hice... reírme, reírnos.
     Mi padre intentó levantarme, pero con su mano dolorida, lo único que consiguió fue hacerse más daño. Di gracias a Dios por no haberme hecho daño en el estómago. Pero estaba tan asustada, que me senté en la cama temblando.
     Esta mañana, lo primero que hice, aparte de estar reventada a las 7 de la mañana e ir corriendo al baño, fue mirar mi moretón en la rodilla. Mi mano izquierda se me 'ha abierto' y me he puesto Trombocid y Reflex (de ésta una marca genérica). Lo mismo que hace mi padre con su mano, que ahora me puede ayudar menos, y para los pesos, llamamos a mi hermana. Aparte de la insolación del domingo, el hombro derecho me duele... así que hoy me he preocupado más de mis dolores tras mi caída de anoche, que de mi herida, que no me ha dado lata esta vez... algún que otro rozamiento con la ropa y/o mano y me escuece, pero nada grave.
     Son las 12 pasadas y los cólicos siguen ahí... aunque son más suaves.

     He de decir, que ningún animal sufrió maltrato ;) sólo una reprimenda, pero con esos ojitos de cordero degollado...

miércoles, 15 de mayo de 2013

Día 30: La histerectomía, ¿una estafa?

MARTES 14 DE MAYO DE 2013:

     Tengo náuseas y cólicos desde esta tarde. No he querido tomar ibuprofeno, pero es la una de la madrugada, y por mi experiencia cuando tenía la regla, me tomaré una (no dos como he hecho siempre), para poder dormir y no desvelarme con dolores. El título es porque yo pensé que quitándome el útero ya no sufriría más cólicos, esos dolores menstruales que me dejaban loca... pero es la segunda vez que me sucede desde la operación el 16 de abril. La primera, si no recuerdo mal, fue la semana pasada.
     En un momento dado, antes de almorzar, comienzan los cólicos. Empiezo a "taconear" mientras me retuerzo en la silla y me agarro el estómago. ¡Me dolía! Reconozco ese dolor. Es tan característico que no me está diciendo que algo me ha sentado mal, o es un simple virus de estómago... son cólicos, como si tuviera la regla. Asustada, miro mi ropa interior... sigue limpia... voy a la cocina con muy pocas ganas de comer, pero no tomo ibuprofeno... Poco a poco se va calmando, tanto los dolores como las náuseas...
     ¡Hoy me ha vuelto a pasar y casi a la misma hora! Es la primera entrada que escribo casi en el mismo día. Como he dicho, ya es la una pasada, así que oficialmente es miércoles 15 de mayo... (las entradas anteriores habían sido escritas días más tarde, forzando mi memoria para recordar la mayor parte de los detalles, a pesar de mi pésima memoria).
     Por WhatsApp he estado hablando hoy con una compañera del trabajo, quien hace años pasó por lo mismo. Me había dicho que a los 28 días ya estaba trabajando, y hoy me dice que me 'mintió' porque sabe cómo soy para el trabajo y no quería agobiarme, que había estado 45 días de baja. Se lo perdono porque es ella ;) Además, le comenté lo de los cólicos y me dijo ¡que era normal! Me he sentido estafada y le escribo:
  • "Ahora mismo me empiezan los cólicos de nuevo, y me miro continuamente las bragas por si he manchado. No quiero cólicos!!!!!! Yo era feliz pensando que no seguiría teniéndolos... Si lo llego a saber no me opero...!!!!!!!!".
  • "Estás equivocada. Cada año serán menos. Pero tú eres muy joven".- Me responde por escrito.
  • "¿Cuando tiempo tardaste en dejar de tener dolores, recuerdas????".- Le pregunto.
  • "90 días".- Me consuela saber que en agosto estaré mejor (aunque no me vaya de vacaciones).
     Me asusta cuando me pregunta si 'los puntos me tiran' porque seguirán haciéndolo, a lo que yo le contesto: "¿Cómo????? No me estés asustando que ya pasé por eso. A estas alturas, más dolores??????". Ella me responde: "Se va todo colocando y sientes falta de elasticidad". Le pregunto por su experiencia, y tal como me han contado otras personas, al igual que el ginecólogo, dice que mi vida dará un gran cambio a mejor. Las personas con las que he hablado (mujeres que bien se lo han hecho, mi ginecólogo y maridos de mujeres con histerectomía, da igual las edades) dicen que es maravilloso cómo cambia la vida... Estoy deseando que llegue, porque de momento, ¡esto duele! Y ya son 30 días. Lógicamente no es el mismo dolor que las primeras 3 semanas... pero los cólicos de hoy (son las 2 de la madrugada y sigo con ellos) me tiene asustada... porque era una de las cosas que quería quitarme de encima. Aparte de no querer tener hijos (eso, ahora..., lo sé, soy consciente).
     Hoy he ido a recoger mi biopsia (me habían llamado hacía tiempo), no he leído nada fuera de lo común, es decir, nada que no hubiera leído en mi alta, así que [desgraciadamente] está todo bien. También me han dado cita para mi ginecólogo, el mismo que me operó y que me visitaba todos los días a eso de las 6:30 horas de la mañana... ;) Será el lunes... veremos qué me dice... también le haré algunas preguntas, lo de los cólicos no me gusta... pero no he manchado aún... como él decía que haría... Casualmente esta mañana le decía a mi padre (jamás había hablado de estos temas con él, cuando tenía cólicos, siempre le decía que era por 'eso', por lo que me da todos los meses...) que estaba muy contenta porque ha pasado el mes y no he tenido la regla ni dolores (salvo el pequeño momento de la semana pasada)... pero que no será abuelo... (aunque no se lo he dicho bajo ningún signo de tristeza). 
     Sé que hay muchas mujeres que están amargadas, deprimidas, porque se les practica una histerectomía y deseaban tener hijos. No tengo palabras para ellas, sólo pienso que debería pasarle a esas personas que realmente desean no tener hijos, es decir, yo me ofrecería a quitarme el útero si eso significa que otra mujer, quien desea tener hijos pero hay que practicarle una extracción de la matriz, no tuviera que pasar por ello. Lo siento tanto por ellas... Fue el mismo comentario que le hice al ginecólogo. Qué ironía, cuando me dijo que probablemente me quitaría el útero, y lo primero que hice fue alegrarme para contestarle que era una vanalidad por mi parte... porque hay mujeres que quieren tener hijos, y no pueden... Sin embargo, el ginecólogo también me comentó que intentaría no tocar la matriz, no obstante, que pensara mi decisión con tranquilidad. Ese mismo día me metí en un foro y comenté mi situación. Todas las respuestas fueran las mismas: NO TE QUITES EL ÚTERO, TE ARREPENTIRÁS. Pero cuando entré en el quirófano, quise hablar con el ginecólogo para decirle que pasara lo que pasara (estuviera bien o mal 'eso ahí dentro'), me quitara la matriz... pero nadie me preguntó en ese momento. Al día siguiente me decía el ginecólogo que me había dejado un minúsculo trozo de matriz (que por eso seguiría sangrando algo) y el ovario derecho, que se encontraba pegado a mi vejiga), que por cierto... la parte que más me duele de mi herida, es la derecha: "Claro, te han quitado el ovario izquierdo y te han manipulado el ovario derecho, que es el que conservas".- Me dijo un familiar. Pero ahora que caigo, cuando María, la compañera a la que le extrajeron ambos ovarios, me llamó la semana pasada, me dijo que le tiraba mucho de la zona derecha... Algo no me cuadra...
     Anoche volví a ponerme boca abajo en la cama mientras hacía unos crucigramas. Me tiraba de la herida y no estaba cómoda, pero aguanté. El domingo hubo fiesta sorpresa para mi padre en casa de mi abuela paterna (que en paz descanse, parece mentira, ya hace un mes que nos dejó) y resulta que he cogido insolación (para las pocas veces que me pongo una blusa sin mangas). Así que no puedo dormir de lado (principalmente por mi diestra) y tampoco hacia abajo por la herida... Duermo hacia arriba (cuando me falta la respiración me desvelo y me giro hacia mi izquierda), y sigo yendo mucho al baño, como antes... Reconozco que intenté dormir boca abajo, con los pies rectos... la herida me tiraba y tuve que cambiar de postura, así que dejé estirada una de mis piernas y contraje la otra... me dolió menos, pero no aguanto mucho...
     Ni un sólo día he dejado de ponerme rosa mosqueta, ahora tengo el aceite de Mercadona. Es más incómodo que la crema, porque es muy pringoso y no controlo muy bien dónde he puesto y si he cubierto bien la herida, con la crema se veía blanco... Así que en cuanto se me termine, volveré a comprar la rosa mosqueta en crema. Betadine tampoco falta, de 50 ml, de toda la vida (que a veces la usaba en mi adolescencia para hacer creer que me había hecho sangre... cosas de la adolescencia). Me lo aplico por las tardes, lo otro, por las mañanas. El sábado fui a una tienda de chinos para comprar bragas faja y encontré unas bragas para embarazadas de 9 meses, he comprado 3 porque eran 1,50 euros cada una y la cosa no está para gastar más. Cuando salga a la calle, que no es mucho, me la pongo y así evito 'la cura' tan aparatosa que me creaba yo en mi casa. Y aquí, unas normales...
     Mi tía, la hermana de mi padre, quien se quedó algunas noches en el hospital, me dio la solución jabonosa de Betadine. Aún no la he usado porque he visto la fecha y creo que caducó en 2012, pero no sabía que existía. No obstante, la enfermera me dijo que con agua y jabón era suficiente para lavarme la herida.                                                                                                                                                                                      

Día 22: Continúa mi baja

LUNES 6 DE MAYO DE 2013:

     No me he despistado, no aparecen los días anteriores a este lunes porque son todos iguales. Me despierto temprano, me tomo las pastillas para los dolores, como (como, y sigo comiendo), no puedo hacer ejercicio, no puedo levantar peso, camino encorvada y la espalda me duele.
     Mi segunda y siguientes aplicaciones de rosa mosqueta han sido muy distintas a la primera, que me hice algo de daño. Lo que hago es coger un poco con el dedo (más bien rebañar porque ya casi no me queda y era un bote pequeñito) y extenderlo en las palmas de mis manos, para luego aplicarlo a la herida. Coloco ambas manos en el centro de la herida y las voy alejando una de la otra, a lo largo de la cicatriz, y así unas pocas veces.
     Desde que hablé con María también me pongo Betadine, pero esto, por la tarde noche. Sigo sin las bragas fajas, así que mi ropa interior me hace algo de roce. Estoy pendiente de salir un momento (cosa que no me apetece en absoluto), para poder comprarlas... pero me da mucha pereza, mi ropa me hace mucho más daño (básicamente se compone de pantalones vaqueros).
     Hoy he tenido que ir a recoger mi baja por la mañana. El vaquero me lo he dejado abierto, un poco se subido la cremallera para que no se me cayera. Le he dicho a mi doctora lo de la espalda, la somnolencia y el daño que me hace la herida (insisto, nada comparado con el principio, lógicamente, pero el roce que escuece). Pero como quien oye llover... Lo único que hace es cambiarme Alapryl por otro medicamento, ya que éste ha dejado de comercializarse. Le gustaría que siguiera tomando esta medicina e intenta buscarme uno similar, aunque no lo encuentra, me habla de uno del que sí he oído hablar por otras personas que he conocido con depresión: Lexatin.
     Como la tarde la tenía ocupada con otra cita, he aprovechado para ir a una farmacia y comprar algodón en rollo, esparadrapo y gasas (mi padre ya me había comprado estos dos últimos productos, más el Betadine y el aceite de rosa mosqueta que encontró en Mercadona).
     Pues lo dicho, tenía una cita. He ido, por primera vez, a un psiquiatra (el mismo que me recomendó Pilar en el centro médico, la señora operada de la rodilla). Me esperaba otra cosa, que me sentara en un diván, que yo llorara amargamente y él me ofreciera pañuelos de papel, que yo me desahogara contándole toda mi vida y él me diagnosticara, etc. Fui porque no es normal que yo no quisiera salir de la anestesia... se puede decir, que ya no llamo a la muerte, sino que estoy en un punto en el que simplemente la espero...
     El psiquiatra, casualmente muy cerca de mi trabajo, es un señor muy mayor, tranquilo en todos los aspectos. Tiene a otra persona (me niego a utilizar la palabra paciente) en su despacho y me hace ir a una sala en la que sólo estoy yo, acompañada de más sillas y una mesita con una revista de economía que devoro durante mi espera (unos 5 ó 10 minutos y he sido muy puntual).
     Entro a su despacho, me llama la atención que no tenga ordenador... ni diván. Su mesa y dos 'confidentes' (en una de ellas me siento). En la pared, varios títulos. Detrás de mí un mueble o archivador. Es de la vieja escuela... utiliza fichas. Pero en su mesa tiene dos libros, uno de ellos es Windows para torpe. También tiene "La Ley de Murphy", un vademecum y otros pocos libros sobre medicina y su especialidad. Me noto nerviosa. No sudo, pero juego mucho con los dedos de mis manos, que escondo debajo de su mesa.
     Me pide otros cinco minutos mientras me hace esperar en su despacho... Creo que está almorzando, Ya son las 5 y cuarto de la tarde. Se sienta en su mesa y me pregunta qué me ocurre, no sé cómo empezar, así que le resumo mi estado actual: "No valoro en absoluto mi vida. Necesito autoestima. Sé que con ella la vida me gustará más". Hace un ruido muy extraño con su boca... todo el tiempo. Me pregunta mis datos personales y los escribe en una de sus fichas. Me hace unas pocas preguntas y soy capaz de contestarle sin echarme a llorar (incluso le menciono esta curiosidad en mí): "No sé si es gracias a los antidepresivos que estoy tomando desde principios de este año". Contesto a sus preguntas, algunas me cuesta dar respuesta porque nunca me he fijado con detenimiento. Me llama la atención que me pregunte si tengo la sensación de que la gente de la calle está en contra de mí... Con mucha tranquilidad pero sorpresa ante su pregunta, le dijo que ¡no! Ni oigo voces, ni pienso que haya una conspiración contra mí.
     Me pregunta si suele dolerme la cabeza, si soy muy olvidadiza y despistada en el trabajo. A todo le digo que sí. Comienza a hablarme de los distintos tipos de depresión. Me diagnostica una depresión (y no recuerdo qué palabra le sigue) arrastrada desde los 8 ó 10 años. Y se sorprende que mis padres nunca se hayan dado cuenta. Sigue hablándome con un tono de voz muy pausado, y su ruidito de la boca tragando saliva y mojándose los labios, mientras escribe en su ficha. Y mientras lo hace, yo no le hablo, me da corte interrumpirle.
     Me modifica los antidepresivos recomendados por mi doctor y me añade Paroxetina y Largactil, aparte de Lexatin. Estamos hora y media en su consulta y me pregunta si quiere que me vea un mes más tarde. Me dice también que no me recomienda terapia (en mi caso le parece una estafa), sino medicación. No tengo trastorno bipolar, ni esquizofrenia... únicamente depresión causada por mi falta de autoestima.